Estudiante de Agronomía UdeC obtiene apoyo para su tesis de la Fundación para la Superación de la Pobreza

Recientemente la Fundación para la Superación de la Pobreza dio a conocer el listado de estudiantes que se adjudicaron apoyo tutorial (para tesis terminadas) y recursos económicos para proyectos de tesis, siendo una de ellas la estudiante María de los Ángeles Esparza Manríquez, quien se encuentra trabajando el proyecto, “Oportunidades para el desarrollo de productos sobre la base de la cuelcha de trigo a nivel de artesanas (colchanderas)de localidades del valle del Itata”.

Según lo explicado por María de los Ángeles, el objetivo de este proyecto es contribuir al desarrollo territorial del secano del Itata mediante la generación de un negocio sostenible basado en el patrimonio agro-artesanal de sus colchanderas, debido a que existe poca innovación en los productos elaborados con la técnica del cuelchado.

“Entre los aspectos principales, se busca nuevas oportunidades para el desarrollo de productos con base a tejidos de cuelchas de paja de trigo elaborado por artesanas de Tesis País 2022: piensa un país sin pobreza, localidades del valle del Itata, y se encuentra centrado en una intersección de temas que ofrecen desarrollos disciplinarios únicos; en acotado señalamiento se puede advertir, extensión y transferencia tecnológica, sustentabilidad económica y social, organización, comercialización y negocio, que se amalgaman con los aspectos del patrimonio cultural y territorial que se involucran entre los pilares que sustentan el enfoque del estudio”, explicó la estudiante, quien agregó que “se trabajará en base a las experiencias obtenidas en otras investigaciones y en éstas experiencias para diseñar una metodología de creación conjunta con los artesanos, que ponga en valor su patrimonio y a la vez que refresque la oferta”.

Los y las colchanderas se ubican en las localidades de Trehuaco, Ninhue y Quirihue, donde se harán jornadas de talleres y transferencia tecnológica, capacitaciones orientadas a agrupaciones de emprendedoras.

Es importante mencionar que el proyecto se enfoca en la provincia del Itata porque allí se ha desarrollado un valioso oficio por mujeres y hombres capaces de hacer perdurar una técnica ancestral donde se trenza la paja de trigo, y no cualquier trigo, más bien, se trata del uso de trigos locales, haciendo posible uno de los atuendos más característicos de la identidad nacional: la chupalla huasa.

Debido a que la colcha ha sido y sigue siendo un recurso cada vez más importante en la economía monetaria de las familias de esta zona, actualmente existe escasa valoración y se ha visto amenazado este oficio por falta de interés en nuevas generaciones, competencias extranjeras y escasez de material, entre otros factores, por ello surge la necesidad de conservar y potenciar la tradición buscando nuevas alternativas de uso más allá de los sombreros y chupallas. “Me motiva mucho estar ampliando el ámbito de acción de la carrera de agronomía no tan solo desde el ámbito productivo, sino también del social, con impacto en las comunidades rurales”, precisó María de los Ángeles.

En este mismo sentido, de generar una investigación y reflexión sobre la pobreza, su profesor guía, el académico, Ricardo Muñoz Cisternas explicó que, “el ingeniero agrónomo desempeña un rol de mayor integración, también teniendo en cuenta  las oportunidades sobre la base de conocimientos locales o saberes agrícolas y conexos, que con alguna frecuencia da origen a modelos de desarrollo distintos y generalmente muy ligado a algún tipo de agricultura (subsistencia, excedentaria, familiar campesina, etc.) que caracteriza a los territorios, constituyendo también una vía para generar desarrollo de la ruralidad y el bienestar de su gente”.

Finalmente, María de los Ángeles, destacó el apoyo de la Fundación para la Superación de la Pobreza. “Es un gran paso y reto personal, ya que me demanda aplicar y aportar las competencias y habilidades que son parte de mi formación como futura profesional, tales como la responsabilidad social y ambiental, el compromiso ciudadano, el pensamiento crítico, la comunicación y el trabajo en equipo e interdisciplinario al servicio de la calidad de vida de comunidades locales vulnerables”.

Por Francisca Olave Campos