Bioestimulante creado en Agronomía UdeC es destacado en concurso de emprendimiento

La generación de un bioestimulante a base de bacterias que son capaces de producir hormonas vegetales, solubilizar fósforo y además producir compuestos antimicrobianos, es la investigación que trabaja la estudiante de magister, Yessenia Vega y el  Dr. Ernesto Moya del Departamento de Producción Vegetal de la Facultad de Agronomía, y que obtuvo el segundo lugar en el concurso de emprendimiento SantanderX, que organiza incuba UdeC, al que postularon más de 150 proyectos.

Sobre la generación del bioestimulante el académico precisó que, “en el laboratorio habíamos trabajado con marcadores moleculares para encontrar bacterias con actividad antimicrobial sobre hongos, pero la mayoría de los buenos biocontroladores, además de la actividad de control sobre fitopatógenos, presentan actividad promotora del crecimiento. Eso fue lo que evaluó Yessenia Vega en su tesis de pregrado, demostrando que bacterias con actividad antimicrobial tienen la habilidad de solubilizar fósforo, compuesto que está fuertemente retenido en suelos trumaos de la zona sur, producir hormonas vegetales como el ácido indol acético (AIA), lo cual es una característica que favorece el desarrollo radicular y bastante única en estas bacterias, además de producir enzimas que degradan la pared celular de hongos y producir diferentes compuestos antimicrobiales”.

Fruto de esa investigación Yessenia Vega, bajo la guía del Dr. Moya presentó un proyecto VIU de CONICYT, que ganó y permitió evaluar la eficacia de estas bacterias en promover crecimiento en cultivos como la papa, maíz, frutilla y lechuga.  “Dentro de los hitos del VIU estaba el desarrollo de una empresa si los resultados eran exitosos, así que el año pasado fundamos junto a Yessenia la empresa startup Bioprotegens Innovations Spa., que será la primera empresa de base tecnológica universitaria (EBTU) creada por la Facultad de Agronomía de la UdeC, en la cual la Universidad nos licenciará la patente que desarrollamos en el proyecto VIU, para llegar a producir un bioestimulante bacteriano con habilidades de solubilización de fósforo, producción de AIA, y actividad antimicrobial, el cual denominamos Max Growth”, explicó el Dr. Moya.

Por su parte, Yessenia Vega destacó que, “en el proyecto se han realizado pruebas en diversos cultivos como papa y trigo, en hortalizas y en berries. Poder empaquetar esta tecnología que es de gran importancia para nosotros como equipo de trabajo, ya que nos permite generar soluciones innovadoras con base científica a los agricultores de la región y del país. El poder aportar un producto biológico de origen nacional que es más sostenible con el medio ambiente, la salud humana y las exigencias de los consumidores de frutas y verduras que cada día buscan una alimentación más saludable, tiene un impacto a nivel nacional e internacional, ya que hemos demostrado que con un menor uso de fertilizantes y fungicidas químicos, logramos obtener rendimientos mayores y cultivos con un mejor estado fitosanitario”.

De acuerdo a lo explicado por los investigadores, el principal objetivo es generar ciencia que tenga impacto dentro de la sociedad, “el crear una empresa de biotecnología agrícola nos va a permitir desarrollar productos con base científica de alta gama, pero accesible por todos los agricultores y cubrir nichos de mercados según las necesidades locales”, precisó Yessenia Vega, quien se siente orgullosa de su línea investigativa.

“Haber quedado seleccionados entre los 6 mejores proyectos de innovación tecnológica en el semillero de la incubadora, y haber logrado esto entre cientos de proyectos que postularon, es un gran logro para nosotros, y sacar un segundo lugar en el Demo Day presentando un Pitch de 3 minutos, es un logro personal importante para mí. A diario me enfrento a nuevos desafíos en este ecosistema de innovación y emprendimiento que genera Incuba UdeC que nos apoya en todo el proceso del camino que tiene un emprendedor. También me siento muy agradecida del Dr. Moya por impulsarme día a día a nuevos desafíos y porque gracias a él soy parte de este gran proyecto que es la creación de la primera empresa de base tecnológica de la Facultad y la primera empresa de biotecnología agrícola liderada por una mujer”.

Tras el reconocimiento, los investigadores están abocados en patentar la investigación, lo que según explicó Yessenia Vega, les permite ahora estar trabajando en adquirir capital de inversión pública o privada para poder realizar empaquetamiento comercial del producto.

“El hecho de poder patentar la investigación, permite a la Universidad al licenciar el producto, tener ingresos que permita el apoyo de nuevos desarrollos y en el caso de la empresa que licencia, le permite asegurar que el producto desarrollado no sea utilizado por otros personas o empresas, reconociendo así el trabajo intelectual y financiero que se invirtió en su desarrollo”, puntualizó la estudiante.

Por Francisca Olave Campos